Sombreros charros guanajuatenses hechos por mujeres artesanas serán merch oficial de la FIFA

 No habrá estadio en Norteamérica en donde no brille el orgullo guanajuatense. Mientras el mundo espera el pitazo inicial, en San Francisco del Rincón, la Copa Mundial de Futbol 2026 ya comenzó.

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Desde sus hogares, entre hilos, bordados, hormas y mucha paciencia, un grupo de mujeres artesanas de Guanajuato dan vida al ícono más reconocible de la cultura nacional: el sombrero charro. Pero esta vez, no es cualquier accesorio, pues se convierte en una edición limitada que será comercializada como producto oficial de la FIFA, llevando la esencia de la “Capital Mundial del Sombrero” a cada rincón del planeta.

No es sorpresa que la técnica manual, que preserva esta tradición centenaria, fuera el factor decisivo para que este municipio, responsable de ocho de cada 10 sombreros producidos en el país, fuera elegido para vestir la pasión del futbol en las tres sedes mundialistas.

Proceso de selección

La decisión se relaciona con el objetivo de incluir productos que representen el orgullo nacional, aprovechando que México es uno de los organizadores del Mundial. Pero el proyecto nació a partir de que la FIFA inició su proceso de búsqueda de proveedores para souvenirs oficiales de la Copa de Futbol. 

Y la colaboración se dio por la trayectoria y reputación que tiene este sector, y el contacto inicial surgió a través de la Coordinadora de Fomento al Comercio Exterior del Estado de Guanajuato (Cofoce) y con el acompañamiento de la Dirección de Economía y Turismo del Municipio de San Francisco del Rincón, lo que permitió obtener la licencia oficial para elaborar productos.

Tras buscar las manos artesanas ideales, se inició un proceso de más de un año para evaluar la viabilidad de la maquila y durante este tiempo se realizaron pruebas, muestras y ajustes hasta cumplir con los lineamientos establecidos. El diseño final de los sombreros fue definido bajo la supervisión de la organización, que estableció elementos como logotipos y características específicas.

Además, se tuvo la libertad de crear alrededor de 12 modelos adicionales a las sedes mexicanas y dos generales del Mundial. Con ello, las mujeres artesanas se pusieron manos a la obra y trabajaron en coordinación, adaptando su producción a los requerimientos técnicos y de marca, hasta llegar a la versión aprobada.

Participación de artesanas

En el proyecto participan entre 50 y 60 mujeres artesanas guanajuatenses, seleccionadas principalmente por su cercanía geográfica para facilitar la supervisión del trabajo por una empresa sombrerera local, que por su trayectoria y reputación apoya en este proceso de maquila.

Cada una cuenta con una cantidad específica de producción asignada, lo que permite mantener control en la calidad y en los tiempos de entrega. Cabe destacar que las artesanas realizan miles de puntadas a mano en cada pieza, por lo que se establecieron condiciones de trabajo con una retribución acorde al nivel de exigencia.

Este esquema ha generado un mayor compromiso en la elaboración de los sombreros, especialmente por tratarse de un producto que tendrá proyección internacional. Para las artesanas, ser parte de este evento significa que su trabajo será observado a nivel global, con la posibilidad de identificar sus piezas en otros países, lo que les genera emoción y sentido de pertenencia.

“Para mí es un orgullo hacer este trabajo y ahora con esto del Mundial, pues más porque la gente y el mundo va a ver y nosotras decimos ‘ahí está el sombrero que hicimos’”, expresó una de las participantes.

También señalaron que existía desconocimiento sobre el proceso artesanal, ya que la gente ha pensado que estos accesorios ya se hacen de manera mecánica.

Ha habido gente que a veces me encuentro y me dicen ‘yo me imaginaba que lo hacían con máquinas’, pero no, es nuestra dedicación y nuestro orgullo de hacer esta artesaníaparticipante.

Tradición heredada

El oficio de elaborar sombreros charros tiene un origen familiar para muchas de ellas, porque desde pequeñas aprendieron observando a sus madres, quienes les transmitieron el conocimiento.

“Mi mamá me enseñó a hacer sombrero y me siento muy orgullosa de eso”, relató una artesana. El impacto del trabajo artesanal también se ha reflejado en el entorno cercano, ya que las artesanas destacaron el reconocimiento que reciben de sus familias.

“Mis nietos me han dicho ‘abuelita, nosotros estamos bien orgullosos de usted’”, compartió otra participante. Y desde la infancia, el oficio formó parte de la vida cotidiana de estas bordadoras: “Yo desde chiquita miraba a mi mamá…”, recordó, mostrando cómo la tradición se transmite de generación en generación.

Emoción por ver su trabajo

Además, la relación con el Mundial 2026 genera expectativas entre las artesanas. Aunque no todas siguen el futbol, consideran que su participación las integra al evento.

Voy a intentar ver el futbol porque qué tal y sí los miro, los sombreros… y voy a decir ‘ahh ese lo hice yo!’participante.

Por lo que esta posibilidad representa una experiencia significativa, al conectar su trabajo cotidiano con un evento de alcance internacional, y la presencia de los sombreros refuerza el valor simbólico de su labor. La frase “de mis manos para el mundo” resumió el significado de esta experiencia. Para las artesanas, representa la proyección de su trabajo más allá de su comunidad.

“Para mí significa que no perdamos nuestros sueños… que todo el mundo mire nuestros trabajos”, afirmaron.

Distribución internacional

Los sombreros charros con “Sello Guanajuatense” formarán parte de la mercancía oficial de la FIFA durante la Copa Mundial de Futbol 2026. Y su distribución contempla las sedes en México, Estados Unidos y Canadá, lo que permitirá que estos productos lleguen a distintos mercados internacionales.

Cada sombrero incluirá elementos relacionados con las sedes participantes, lo que amplía su alcance como objeto representativo del evento, por lo que la expectativa es conquistar tanto al público nacional como internacional.

Sombreros Salazar Yépez impulsa a más de 300 mujeres artesanas

Una de las empresas sombrereras que se ha sostenido por más de siete décadas con un modelo artesanal que emplea principalmente a mujeres es Sombreros Salazar Yépez, que preserva técnicas tradicionales y ha llevado el sombrero charro a mercados nacionales e internacionales.

Originaria de San Francisco del Rincón, la historia de este negocio se remonta a finales de la década de 1950, cuando surgió la idea de crear una actividad productiva que permitiera a las mujeres trabajar sin salir de casa, en un contexto donde su participación laboral fuera del hogar era limitada.

Este modelo respondió a las condiciones culturales de la época, en las que las mujeres permanecían en el ámbito doméstico atendiendo a sus familias. A partir de esta necesidad, se abrió una oportunidad económica sin romper con su entorno familiar.

Trabajo en casa

El proyecto fue impulsado por Gilberto Salazar Noriega, quien tuvo la visión de crear un sombrero charro decorativo y, junto con su esposa, inició la producción. El proceso implicó aprendizaje, prueba y error, así como la capacitación de más personas.

Poco a poco fueron integrando a otras trabajadoras, lo que permitió que la producción creciera de manera gradual. El crecimiento del proyecto estuvo ligado a la confianza de ser un negocio familiar. Con el paso del tiempo, muchas formaron sus propios hogares y dejaron de asistir físicamente, por lo que el modelo evolucionó hacia el trabajo desde casa. Esta modalidad permitió mantener su participación y sigue vigente hasta hoy como base del sistema productivo.

Participación mayoritaria de mujeres

El modelo laboral continúa caracterizándose por la participación de mujeres, ya que se estima que el 95 % de quienes colaboran en el proceso de producción son mujeres.

Muchas trabajan desde casa en sus tiempos disponibles. Por lo que en total participan entre 300 y 400 mujeres en el desarrollo de sombreros para esta empresa, lo que refleja que la industria tiene un fuerte rostro femenino.

La continuidad de Sombreros Salazar Yépez a lo largo del tiempo se ha sostenido en el compromiso con la actividad artesanal. Tras el fallecimiento del fundador, el legado continuó en la familia sin perder el enfoque original. En los últimos años, la empresa ha incorporado cambios en su proceso productivo, incluyendo tecnología y nuevos insumos para reducir costos, pero sin dejar de lado el trabajo artesanal que le da identidad.

Presencia internacional

La empresa ha logrado llevar sus productos a distintos mercados internacionales como Estados Unidos, Colombia y países de Europa. Sin embargo, el proceso de exportación presenta dificultades por los costos de transporte. A pesar de ello, se han concretado envíos y se han ajustado estrategias de venta, como realizar entregas en la frontera, lo que facilita la logística y mantiene su presencia global.

 Uno de los momentos más significativos en la historia de la empresa ha sido la elaboración y entrega de sombreros a líderes de la Iglesia Católica. Este hecho representa no solo un reconocimiento al trabajo artesanal, sino también un símbolo de su alcance internacional.

La relación inició en 1971 con el Papa Pablo VI y continuó con Juan Pablo II, Benedicto XVI y el Papa Francisco. Los diseños incorporan elementos como la Virgen de Guadalupe y el escudo del Vaticano, por lo que cada pieza se convierte en una obra única de carácter cultural y religioso.

Además de líderes religiosos, los sombreros han llegado a manos de artistas y figuras públicas, lo que ha contribuido a su difusión. Aunque en muchos casos son entregados por terceros, representan una forma de posicionar la artesanía en distintos espacios, logrando que el sombrero charro trascienda fronteras culturales y mediáticas.

La elaboración de sombreros en la región tiene antecedentes desde hace varias décadas, particularmente con el sombrero de palma, y forma parte de la historia local. Esta actividad ha involucrado a distintas generaciones y sigue vigente en el municipio.

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Finalmente, ser parte de San Francisco del Rincón, reconocido como la capital mundial del sombrero, representa un motivo de orgullo, porque refleja la importancia de esta industria a nivel local, nacional e internacional.

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Redacción
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