Guanajuato ha transformado parte de su actividad agrícola, tradicionalmente asociada con la producción de granos, para consolidarse como un importante proveedor de hortalizas y frutos rojos, conocidos como berries, destinados tanto al mercado nacional como al internacional. Entre los productos que destacan en esta transformación se encuentran el brócoli, la lechuga, la zanahoria, los pimientos, las fresas, las frambuesas y los arándanos.
El cambio responde a la diversificación de los cultivos y al desarrollo de cadenas de producción y comercialización que permiten colocar los alimentos en mercados extranjeros. Además de exportar productos frescos, Guanajuato participa en el procesamiento y congelación de hortalizas y frutas, una actividad que agrega valor a la producción y amplía las posibilidades de comercialización.
La entidad cuenta con zonas agrícolas importantes en municipios como Irapuato, Pénjamo, Abasolo y Valle de Santiago, donde la producción de berries ha ganado relevancia. En 2026, información del sector reportó una producción anual superior a 40 mil toneladas de frutos rojos, mientras que las exportaciones agroalimentarias continúan siendo una parte relevante de la economía estatal.
Este desarrollo también plantea retos para los productores, entre ellos el acceso al agua, los costos de producción, la tecnificación del riego y el cumplimiento de los requisitos sanitarios exigidos por los mercados internacionales. Mantener la competitividad requiere inversiones, infraestructura y coordinación entre agricultores, empresas y autoridades para garantizar la calidad y continuidad de los suministros.
Aunque los granos siguen formando parte de la actividad agrícola guanajuatense, las hortalizas y las berries han contribuido a diversificar las ventas al exterior. El desafío consiste en sostener este crecimiento, ampliar los mercados de destino y procurar que las oportunidades de exportación también se traduzcan en mejores condiciones para los productores y las comunidades rurales.






