La economía de Rusia creció un 1.3% en el segundo trimestre de 2026, informó este miércoles la agencia de estadísticas Rosstat, recuperándose tras una contracción del 0.2% en el primer trimestre del año.
Rusia es objeto de múltiples sanciones occidentales por su ofensiva militar en Ucrania, dirigidas especialmente contra su sector de los hidrocarburos, y desde hace años viene realizando importantes gastos en su sector de defensa.
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Este resultado supera las expectativas del Ministerio de Economía, que preveía un crecimiento del 0.9% para este periodo, así como las previsiones de los economistas.
Según Rosstat, el consumo fue el principal motor del crecimiento económico en el segundo trimestre de 2026, en particular el gasto en ocio y la compra de automóviles.
«Tras la desaceleración observada en el primer trimestre, que estuvo relacionada con factores de calendario y meteorológicos, la actividad económica experimentó una recuperación moderada en el segundo trimestre», explicó a finales de julio Elvira Nabiullina, presidenta del Banco de Rusia.
En el segundo trimestre del año pasado, Rusia había registrado un crecimiento del 1.1 por ciento.
Más de cuatro años después del inicio de su ofensiva a gran escala contra Ucrania, Rusia se enfrenta, además de a las sanciones, a una elevada inflación, unos costes de financiación prohibitivos y escasez de mano de obra.
Sin embargo, sigue siendo uno de los países desarrollados menos endeudados del mundo (alrededor del 16% del PIB) y dispone de fondos soberanos de más de 170,000 millones de dólares.
Sus ingresos procedentes de las ventas de hidrocarburos han experimentado un aumento considerable desde el inicio de la guerra en Oriente Medio a finales de febrero.






